Renovar la fachada de un hogar o edificio no solo mejora la estética, sino que proporciona una barrera protectora frente a los agentes climáticos como la lluvia, los rayos UV y la contaminación urbana. Sin embargo, cometer ciertos errores durante el proceso puede acortar drásticamente la vida útil del revestimiento.

1. Pintar sobre humedad o bajo sol directo

La humedad atrapada en la pared provocará ampollas y descascaramiento rápido. Por otro lado, aplicar pintura o revestimiento texturado a pleno sol o con temperaturas extremas acelera el secado superficial impidiendo la correcta nivelación y curado del producto.

2. Omitir la fijación del sustrato

En paredes antiguas o pulverulentas (que desprenden polvo al pasar la mano), la aplicación directa de látex exterior no es suficiente. Es fundamental aplicar previamente un fijador o sellador al agua o al aguarrás para consolidar el sustrato.

3. Elegir el producto equivocado según el movimiento estructural

Para muros expuestos a contracciones y dilataciones térmicas, los revestimientos texturados acrílicos ofrecen una flexibilidad superior frente a los látex convencionales, absorbiendo pequeños movimientos sin fisurarse.